La estrategia detrás del regalo corporativo: Creatividad, cultura y sentido de marca

Russell W. Belk, especialista en mercadotecnia, afirma que el principal valor del regalo es simbólico, lo que desplaza su valor económico y funcional a un segundo plano. Tanto es así que, desde tiempos inmemoriales, el obsequio ha cumplido una función comunicativa dentro de los grupos humanos, con fines tan diversos como numerosos.
Las organizaciones utilizan este recurso como una estrategia para fidelizar a sus consumidores o mejorar su imagen corporativa, logrando así un posicionamiento positivo de sus marcas. Para algunas empresas, estos detalles forman parte de una estrategia planificada y presupuestada; para otras, se trata de una actividad cotidiana sin una planificación previa de por medio.
En el transcurso del tiempo surgen fechas, homenajes, eventos o conmemoraciones protocolares capaces de generar recuerdos inolvidables, cargados de emoción y satisfacción para el cliente, empleado, usuario o público objetivo. Es en ese contexto donde la empresa desempeña un rol clave, pues puede comunicar la consolidación de una relación, solidaridad o distinción hacia una o varias personas, convirtiéndolas en las protagonistas de la ocasión.

Sombrero Verde ha reunido algunas de las características más importantes que deben considerarse al entregar un regalo corporativo para fortalecer ese vínculo entre la empresa, el trabajador, el usuario y el cliente:
Creatividad y utilidad: No es necesario contar con un presupuesto ostentoso para ofrecer un "buen" regalo; aquí deben primar la creatividad y la utilidad como regla básica. La novedad no tiene por qué ser costosa: la creatividad es accesible y debe aprovecharse al máximo.
La utilidad resulta fundamental. Es necesario evaluar las posibilidades de que el público objetivo le dé un uso cotidiano al obsequio en lugar de percibirlo como un objeto desechable o poco funcional. En la medida de lo posible, conviene dejar de lado los regalos convencionales que, si bien son aceptables, carecen de practicidad. Ante la duda, se puede combinar una opción novedosa con una tradicional para refrescar la propuesta.
Contexto cultural y social: Al seleccionar un regalo, se debe tomar en cuenta el contexto social, cultural e incluso económico. Esto exige considerar aspectos como la cultura corporativa, la ubicación geográfica y los usos y costumbres de otros países.
Estas características cobran mayor relevancia en momentos protocolares, donde resulta indispensable adaptar el obsequio para consolidar las buenas relaciones y evitar fricciones o tensiones socioculturales.
Clasificación de los regalos: En su función comunicativa, el regalo transmite mensajes acordes con cada ocasión. A continuación, se identifican los tipos de regalos corporativos más utilizados como estrategia organizacional:
Regalos promocionales: Se emplean con frecuencia en campañas de comunicación e incluyen artículos publicitarios o merchandising. Se caracterizan por ser masivos, llevar el logotipo o la marca de la empresa y adaptarse al concepto de cada campaña. Están dirigidos a un público específico y suelen entregarse en ferias, eventos, congresos, exposiciones o visitas guiadas, entre otros.
Regalos corporativos: Buscan promover la imagen institucional a nivel interno y externo. Suelen entregarse en ocasiones especiales y pueden personalizarse según el perfil del destinatario.
- A nivel externo: Se otorgan como reconocimiento a personalidades o en el marco de acciones de relaciones públicas y protocolo. Pueden llevar o no el logotipo, manteniendo siempre la discreción y elegancia que la ocasión exige para fortalecer las relaciones institucionales.
- A nivel interno: Fomentan la complicidad entre los miembros de la organización. Se utilizan habitualmente en fechas especiales como cumpleaños, reconocimientos profesionales, logros alcanzados, incentivos o celebraciones de gremios (Día del Contador, del Ingeniero, de la Madre, Navidad y otros).
En conclusión, un regalo puede convertirse en una estrategia sumamente valiosa si se utiliza de manera adecuada, pues permite construir relaciones positivas a largo plazo que suman a la reputación y a la imagen institucional.


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